Irene Aguilar Sánchez
En mi semana de observación asistí al colegio concertado San Miguel Adoratrices, situado en la provincia de Sevilla, concretamente en la Avenida de la Palmera. Este colegio contaba con Educación Infantil, Educación Primaria, E.S.O. y ciclos formativos. Cada curso tenía una sola línea y el ratio del centro estaba en 25 alumnos, aunque en mi clase concretamente había 24.
La profesora encargada de impartir en 6º de Primaria la asignatura de Cultura y práctica digital no era una profesora específica para dicha asignatura, ya que también impartía plástica (tanto en Primaria como en la E.S.O.).
También me dijo que disponían de un libro, pero que ella no lo utilizaba, ya que prefería realizar otro tipo de actividades con los alumnos. Entre las actividades que había realizado, la que más me gusto fue un trabajo que tuvieron que realizar en el que trataban los peligros de las redes sociales, ya que podían desencadenar en acoso escolar.
La profesora me contó que normalmente trabajaban en el aula de clase (que tenía una pizarra digital), pero que también contaban con un aula de ordenadores, pero nunca iban, porque aunque tuviesen un ordenador por alumno, la mayoría no funcionan.
Utilizaba el trabajo cooperativo para hacer actividades, aunque en alguna ocasión tenían que hacerlo de forma individual.
La impresión que me causó la profesora fue muy buena ya que le gustaba mucho su trabajo y lo que hacía, aunque me comentó que ahora mismo no tenían todos los recursos necesarios para llevar bien a cabo dicha asignatura.
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